Skip to main content

Que España es una joya por pulir ya lo sabemos todos porque uno se mete en el coche y va descubriendo maravillas desconocidas, rincones con encanto, parajes naturales que nada tienen que envidiar y provincias enteras en las que uno nunca juraría quedar sorprendido. Pero España sorprende. A esta fiesta de sorpresas se sumó hace algunos años el CEU, que no es sólo vanguardia universitaria. Un equipo de profesores y sacerdotes se empeñan por seguir puliendo la joya de nuestro país y nosotros solo podemos celebrarlo.

Al servicio de lo rural

En una época de interrailes subvencionados por el Gobierno  y voluntariados en Tanzania, el CEU ha apostado por proponer a sus jóvenes estudiantes una semana de convivencia en el norte de España. Una de las profesoras implicadas este verano, Elena Cebrián, así lo explica: «Se trata de un campo de trabajo en Asturias en el mes de julio con alumnos y profesores de nuestra universidad». Un campo de trabajo que involucra a todos y que pretende recuperar el valor de antiguas iglesias de la España rural, que muchas veces se encuentran abandonadas por las administraciones.

«Como trabajo concreto, acondicionamos, restauramos y limpiamos iglesias en pequeños pueblos y nos ponemos al servicio de los párrocos de la zona para cualquier cosa que pudieran necesitar», nos cuenta Cebrián. Unas semanas al servicio de lo rural para adecentar muchos de los templos que poblan el norte de la Península. De la mano, en gran medida, de los que mejor conocen el valor de lo pequeño: los párrocos de pueblo. A seguir puliendo la joya.

Todos, todos, todos

El trabajo podría parecer hercúleo porque uno no se imagina restaurando iglesias todos los días. Alumnos, profesores y sacerdotes, todos juntos, llevan algunos años apostando por esta restauración de las piedras y de las piedras vivas. Todos juntos. Tiene gracia, de hecho, que la actividad naciese del departamento de pastoral del CEU y no de, qué sé yo, el equipo de mantenimiento. Fue un sacerdote quien entendió la necesidad de reconstruir España.

Dirigidos bajo la batuta del padre Daniel Rojo, capellán de la Facultad de Ciencias del CEU, un nutrido y variado grupo  planea exitosamente la convocatoria de cada verano. Al padre le acompaña, como decíamos, entre otra muchas gente, la profesora Elena Cebrián, de la facultad de Humanidades y Comunicación. Siempre es importante que mística y mastica vayan de la mano, como también lo hacen fe y razón: «Aunque lo dirige el padre Rojo, tratamos de implicar a alumnos y profesores de todas nuestras facultades», apostilla Cebrián.

Construir por dentro

Más interesante que todo lo anterior es el objetivo de estas semanas de campo de trabajo en Asturias. Restaurar las iglesias es estupendo siempre que la restauración vaya también por dentro, siempre que la última construcción sea la de uno mismo. Así nos lo explica la profesora: «Durante el mes de campo de trabajo también tenemos actividades culturales y religiosas con las que proponemos a los alumnos que participan un encuentro con las raíces culturales y espirituales de nuestro país». España es una joya que pulir y también es una joya que pulirnos.

Esta construcción implica a los pueblerinos: «Trabajamos con los vecinos de los pueblos en la limpieza y restauración de sus iglesias y compartimos con ellos las celebraciones religiosas». Construir la iglesia es también construir la Iglesia. «Hacemos estas cosas en el marco de un servicio a la Iglesia entendida como comunidad viva, a la vez que recuperamos las “iglesias Edificio” entendiendo que se trata de piedras que dan vida y sentido a las comunidades locales».